Un lugar de trabajo prolijo facilita detectar problemas y cuidar el equipamiento.

Probá este pequeño hábito

  1. Retirá tierra y restos vegetales de herramientas y superficies.
  2. Para la limpieza, seguí el procedimiento y los productos adecuados a cada material.
  3. Guardá los elementos secos y separados de los insumos líquidos.

Un buen hábito que casi no se ve.— Pajarita